gen. 26.

La emoción de volver a esquiar

MERCEDES MILÀ

La rodilla sonó con un ruido conocido. La otra vez que me rompí los ligamentos cruzados no sentí dolor pero ese día el dolor era intenso y no disminuyó hasta que me inmovilizaron. Eran las 4,30 de la tarde de un día glorioso en Sestriere, Italia. El SCIJ celebraba un encuentro Internacional. Nevó intensamente y la temperatura era baja. Salió el sol y disfrutamos esquiando sin parar kilómetros de pistas de tres valles, a cual más precioso. Íbamos deprisa, disfrutando de una calidad de nieve extraordinaria. Lo recuerdo como un paraíso.  En los últimos metros, antes de llegar al hotel, me caí y desde ese instante TODO se paró. Mi vida se paró en seco pero ya en la camilla que me bajó al SOS me propuse no perder la sonrisa.

Han pasado casi dos años. Dos operaciones. Fisioterapia con Jordi Bertrán, un entrenador magnífico que me recuperó y regeneró la musculatura de las piernas.  Todo parecía estar preparado para volver a esquiar. La duda, la esperanza, la emoción me acompañaban, iban en aumento. Y nuevo encuentro, esta vez el Nacional del SCIJ en Les Angles (Francia). Algunos de los compañeros que compartieron aquella caída en Sestriere volvían a ponerse los esquís de nuevo conmigo. Cuando has sufrido un destrozo importante en una rodilla, tienes enormes dudas de si serás capaz de volver a disfrutar esquiando; tienes miedo a no controlar esos ligamentos que se rompieron y fueron sustituidos por los de un donante. El mío no falló.

Les Angles, una estación en la que recuerdo haber esquiado con mi padre hace ya muchos años, puso en marcha otra vez mi reloj del placer. No me atreví a bajar como antes. Hice caso a los consejos de mucha gente y por encima de todos ellos a Sole Canga, mi querida amiga asturiana, buenísima profesora de esquí y persona prudente: “La primera bajada como si fueras un niño”, y eso hice.  El primer giro es definitivo. El primer giro te dice si habrá muchos más. La pista de los niños quedó atrás. Y como me escribió ayer Cuca Campañá, “la gente ni se imagina lo que conlleva esquiar, lo que uno siente es bestial, como una droga buena”.

Les Angles quedará para siempre en mi memoria como la estación de mi vuelta al esquí. Es emocionante pensar además que he tenido de testigos a mis compañeros del SCIJ con los que tan buenos momentos de amistad y deporte he disfrutado en tantos países del mundo.  Este club que fue en origen el acercamiento de la mano de este bendito deporte, de los periodistas que tras la Guerra Mundial, habían quedado divididos y enfrentados. El sueño de unos pocos llega hasta hoy y debemos prorrogarlo como han hecho tantos colegas durante tantos años.

Os dejo con estas líneas mi emoción y agradecimiento. Compartimos un tesoro, “una droga buena”, como dice Cuca, y eso une para siempre. Gracias a todos los trabajadores y directivos de Les Angles por tener la Estación en un estado perfecto y , por último, habernos invitado a TODO. No me olvidaré de esta emoción intensa, profunda: la emoción de volver a sentir la nieve correr debajo de tus esquís, la emoción de comprobar que tu rodilla responde, que tu cuerpo vuelve a acoplarse a esta potente naturaleza.

 

 

By xaviersf | Posted in Apuntes blancos, ¿Quién somos? | Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.



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