gen. 26.

Como uno más

 

MANET GARCÍA-PLANAS

Quizá nunca antes os hayan dicho las cosas por su nombre; probablemente nunca os hayan hablado con suficiente claridad y es posible que sea la primera vez que se dirijan a vosotros desde la imparcialidad que me confiere el hecho de no ser periodista —no lo malinterpretéis—. Creo que ya va siendo hora de que alguien se atreva.

Hace cosa de dos años tuve la oportunidad de conocer el SCIJ-Spain a raíz de el encuentro anual, que en esa ocasión se celebraba en Boí-Taüll. Sorprendentemente, a mi pareja y a mí nos llegó la invitación para asistir a dicho encuentro por el mero hecho de ser familiares directos de uno de los miembros de la asociación. Debo advertir que nunca antes había tenido ningún contacto con el club. La verdad es que en un principio sentí ciertas reticencias a aceptar la invitación, puesto que no sabía exactamente cuál sería nuestro papel durante el fin de semana y supuse que me encontraría de alguna manera desubicado al no conocer a nadie del grupo y no pertenecer ni siquiera al gremio de periodistas. Sin embargo, lo que me encontré en la Vall de Boí fue a un grupo de personas unidos por su amor a la profesión, su pasión por el esquí y sobre todo con una mentalidad absolutamente abierta y tolerante, compartiendo ideas y proyectos, aventuras e ilusiones. Y lo mejor de todo: me sentí uno más de vosotros. Fue entonces cuando, de vuelta a Barcelona y llevado por la curiosidad, empecé a recabar información acerca de este peculiar colectivo internacional de esquiadores y me dejé seducir por su ideario fundacional, comprendiendo que la afición por el esquí y la montaña no constituía, para su propio fundador, más que una bellísima excusa para alcanzar con más facilidad el objetivo final:  la superación de prejuicios e incomprensiones a través de la convivencia y el diálogo intercultural entre quienes tienen la responsabilidad de informar al mundo.

Meses más tarde tuve de nuevo la ocasión de coincidir con el club y confirmé mis sospechas de que realmente estaban siguiendo a pies juntillas y con considerable éxito ese bello ideario. Fue en la Vall d’Aran, en un encuentro veraniego organizado por nuestro amigo Keith Kirwen y en el que tuve la suerte de conoceros un poco más mientras disfrutaba de ese precioso rincón pirinaico a la vez que de una memorable ascensión al Montcorbison, espectacular atalaya sobre Vielha. Fue allí donde profundicé en el conocimiento de la asociación hablando con muchos de ellos y compartiendo vivencias y puntos de vista sobre lo divino y lo humano. En Vielha me cautivaron.

Y ahora Les Angles, esa incomparable y preciosa postal de la Cerdanya francesa, ha sido el escenario de mi última experiencia con el grupo. En ese rincón del país catalán, arropado por la amabilidad de sus gentes, la fascinación de sus paisajes, la exquisitez de su gastronomía y la belleza de sus pistas de esquí, he disfrutado de mi última experiencia SCIJ. Experiencia que siempre que me lo permitan ya es seguro que no será la última.

Gracias. Larga vida al SCIJ.

By xaviersf | Posted in Apuntes blancos, ¿Quién somos? | Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.



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